Contact Information

Name Sr. Esther Pineda, CSJ
Email hispanic
@salinadiocese.org
Phone (785) 827-8746
 

Hispanic Ministry

La oficina del ministerio hispano fue iniciada por medio del plan pastoral diocesano.  La oficina  promueve la integración y participación de los hispanos en la vida de la iglesia.

Espera hacer esto dando asistencia a las parroquias que lo solicitan o a parroquias que tienen pocas familias de habla español pero quienes desean entrar más profundamente en la vida sacramental. También notará las diferencias culturales que pueden ser barreras al entendimiento e integración.

Dará apoyo y animo  a los líderes hispanos que trabajan aún en la diócesis.

The office of Hispanic ministry was initiated through the Diocesan Pastoral Plan “Stewards of Hope”.  The office promotes the integration and participation of Hispanics in the life of the Church.  It hopes to do this by providing pastoral assistance to those parishes requesting it and/or to parishes with few Hispanic families who desire to enter more deeply into the sacramental life of the parish but require Spanish-speaking ministers.  The office will note the differences in cultures that can become barriers to understanding and integration.

It will support and encourage the Hispanic leaders already present and working in the various parishes/ diocese.

 
Oración es tiempo pasado con Dios—nuestro regalo a Dios PDF Print E-mail
Written by Bishop Edward Weisenburger   
Monday, 05 August 2013 11:36

Reflexión del Obispo, en el periodo católico (The Register)- 26 de juilio ‘13


Años pasados,  me hicieron esta pregunta: ¿“Como defines oración?  En ese tiempo luché para dar un contestación. La oración es tan profunda y misteriosa que resiste definición singular.

Además, yo sospecho que nuestro entendimiento de oración cambia y evoluciona con  edad y experiencia. Pero mi pensamiento actual me lleva a concluir más y más que la oración personal es, sobre todo, el don de tiempo que le damos a Dios.

Se me ocurre como sentido común cada vez que leo estudios que dicen que niños no quieren “cosas” de sus padres, tanto como quieren su tiempo--- tiempo con sus hijos(as). Estos mismos estudios señalan que la más tierna memoria de niñez, a menudo, implica el tiempo pasado con los papas de modos ordinarios pero significativos.

Me parece que nada puede reemplazar el don de tiempo que le damos a nuestros hijos(as). Irónicamente, cuando damos vuelta de la niñez al mundo adulto, hayamos la misma verdad reflejada en nuestras amistades. Lo que más quiere la gente de sus amistades es presencia, comunicación y tiempo compartido. No es tanto los detalles de lo que hacen juntos, sino simplemente estando juntos es lo importante.

Esta verdad del la vida humana se refleja en la vida espiritual. De hecho, cuando  le damos unos  minutos a Dios, expresando nuestro amor, manteniendo un tiempo de  silencio en su presencia, nuestra amistad con Dios crece. Leyendo estas palabras, ustedes, posiblemente, están pensando, “Claro, eso tiene sentido, pero ¿por qué tan pocos(as) de nosotros le damos a Dios el don de nuestro tiempo? ¿Por qué tan pocos de nosotros diariamente rezamos? Yo pienso que la respuesta a esa pregunta está en nuestra expectativa de oración, muchas veces expectaciones falsas - - trampas que nos impiden dar a Dios el don de nuestro tiempo.

La Primera Trampa en la vida espiritual es juzgando la calidad de nuestra oración. Esta es una tentación tremenda y mortal. Sin duda, hay aquellos que luchan por rezar pero si no hay palabras hermosas, emoción profunda o unión mística concluyen que están perdiendo su tiempo y el de Dios.

No hay mentira más grande!  La escritura no asegura que el Espíritu Santo compensa lo que podría faltar en nuestra oración.  Además los santos nos enseñan que Dios valora  y ama nuestra intención. El deseo de estar con Dios agrada a Dios.

Si el tiempo que pasamos en oración con Dios se siente maravilloso o se siente como una pérdida de tiempo, es totalmente sin consecuencias. Nunca deberíamos caer  en esa trampa de juzgar la calidad de nuestra oración. Cuando rezamos, le ofrecemos a Dios un don, un regalo. Y repito, los grandes santos no enseñan que es un don siempre recibido con gran apreciamiento y amor.

La Segunda Trampa está relacionada con la primera: concluir falsamente que nada estamos sacando de nuestra oración. Si has tenido este sentimiento, hazte está pregunta: ¿“Es la oración acerca de mi o acerca de Dios?” En otras palabras, ¿estoy rezando con la esperanza de hacerme sentir bien o estoy rezando con el deseo de honrar y amar a Dios? No pueden ser las dos cosas.

Es solamente cuando el enfoque está en mi, que tengo la tendencia de pensar que nada saco de mi oración. Pero si mi oración es un don del corazón, dado a Dios, entonces no importa cómo me “sienta”.  Pocos pasos en la vida espiritual son tan útiles y necesarios como la realización que la oración es realmente acerca de Dios—enfocada en Dios—y “no todo de mí.”  Quizás, para ser una persona de fe, quiere decir que el don de nuestro tiempo pasado con Dios, es para Dios un tesoro más allá de nuestro entendimiento.

La Tercera Trampa es simplemente las distracciones que hayamos en la oración.  Mientras que esto me preocupaba antes en mi vida, debo admitir que me molesta mucho menos en los últimos anos. A veces, dos minutos en mi oración, me doy cuenta que mis pensamientos se van a los compromisos, los gozos o varios otra asuntos en mi vida. Lo que me doy cuenta es que no necesito luchar en contra estas distracciones agresivamente; lo que necesito es reconocer su compañerismo (no invitado) y ofrecérselos a Dios por el momento y luego regresar a mi oración.

De hecho, si mi oración fuera perfecta, entonces me engañaría pensando que mi oración perfecta a Dios es por medio de mi habilidad, talento o santidad .Mejor, le ofrezco a Dios, con humildad, lo que me parece un don imperfecto de mi tiempo y presencia y luego es Dios que toma lo dado y lo convierte en algo que le trae gloria y gozo.  De vuelta, no puedo dejar que mis distracciones en la oración comprometan mis esfuerzos. La verdad es que Dios me ha amado y ahora yo le debo a Dios el don de mi tiempo.  Si está lleno de imperfecciones, entonces yo confió que él será el que lo hace perfecto.

La Trampa Final es mi creencia que la oración es todo sobre el método— cómo rezo. Esto también es una grande mentira. Los gigantes de la vida espiritual nos enseñan que a Dios no le importa como pasamos el tiempo con él; realmente solo le gusta disfrutar de nuestra compañía. Hay muchos modos de rezar, el más común incluye reflexión en pasajes cortos de la escritura (preferible los evangelios), el rosario, sus oraciones favoritas, libros de oración, o simplemente tiempo en silencio en la presencia de Dios. El método, el modo de rezar, es secundario. Más fundamental es el don del tiempo. Nada puede reemplazar el don de tiempo en la presencia de Dios.

Así que los animo a que dejen cualquier preocupación y denle a Dios un poquito de su tiempo. Si no están acostumbrados a rezar diariamente no hay mejor tiempo para empezar. Si su vida está extremadamente ocupada, llena de responsabilidades, llena de compromisos; entonces yo les sugerido que tomen un temporizador y comiencen con tres minutos en la mañana antes que salgan a sus responsabilidades. Con tiempo se van a dar cuenta que desean más.

Recuerden que al final, lo que hace funcionar en las relaciones humanas, no es diferente a lo que profundiza nuestra relación con Dios. Siempre es el don de nuestra presencia y eso depende en el don de tiempo.


 
 
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